16 enero 2010

ALBERTO PÉREZ: ‘’VIVO CON LOS MISMOS ANHELOS QUE CUALQUIER OTRA PERSONA: DEDICARME A LO QUE ME GUSTA, VIAJAR Y DISFRUTAR DE UNA BUENA COMPAÑÍA’’

( Parte I)

En alguna ocasión se le ha llamado ‘el trovador paisajista’, por aquello de que suele saber combinar dos de las cosas que más le gustan: la música y los viajes. Sin embargo, su trayectoria profesional va mucho más allá: es cantante, compositor, guitarrista, editor discográfico, e incluso ha dirigido un programa de radio, ha trabajado cantando en televisión y hasta como actor.


IRENE FERRADAS TORRE-MARÍN

Madrid



Pregunta: De entre todas esas ocupaciones, ¿cuál es la que más te llena, y por qué?

Respuesta: Me gusta todo, porque, en mi caso, todo va unido. Pero, si tuviera que elegir, lo primero sería cantar –sobre todo a capella- y, luego, la radio de madrugada.

P: ¿Cómo convives, en tu día a día, con la música? ¿Qué es lo que más escuchas últimamente?

R: Va por rachas. Hay épocas en las que apenas escucho música, y otras en que lo hago de la mañana a la noche. Estos últimos días he estado escuchando a conjuntos de marimba guatemalteca; y, en general, sobre todo en los momentos de más tranquilidad, escucho a Bach, especialmente sonatas, partitas y suites para violín o chelo solo.

P: Cuando eres tú el que compone, ¿qué o quienes te inspiran?

R: Pues, o una mujer o la propia música; muchas veces hallazgos surgidos en el escenario.

P: Eres un ejemplo de cómo Madrid suele atraer, como un imán, a muchos de los que quieren hacer de su arte un medio de vida. Resides en la capital, pero naciste en Sigüenza. ¿Sientes la nostalgia de aquel que cambia su tierra por el cemento, o Madrid te gusta por encima de sus tonos grises?, ¿crees que al final siempre acaba siendo necesario trasladarse a las grandes ciudades, donde hay mayor actividad cultural, para vivir de hacer arte?

R: Yo tengo la suerte de vivir en el centro de Madrid, pero en un sitio muy tranquilo, donde hasta puedo grabar. En un pueblo, creo que ya no me acostumbraría; me faltaría libertad.

P: Cuando tenías 16 años grabaste tu primera maqueta, con un grupo de pop al que llamasteis ‘Somos’. ¿Qué tal fue eso de llevar pelos largos y cantar en inglés a finales de los 60 y en Sigüenza?

R: Nosotros no fuimos gente demasiado estrafalaria; nuestros ídolos -los Beatles y los Brincos- tampoco lo eran, comparados con otros grupos de la época. Solíamos cantar en español, pero alguna vez nos atrevimos a hacerlo en inglés, aunque sin saber lo que decíamos. Ahora pienso que nuestro público era muy condescendiente.

P: Fue durante tu servicio militar cuando tomaste contacto con músicos guineanos, ¿cómo fue esa experiencia?, ¿y qué queda en ti de ese trato con lo militar, qué relación tienes hoy con todo aquello?

R: En aquel momento, esta experiencia debió de ser bien exótica, pero nosotros no le dábamos importancia. Y eso que, visto ahora, no dejaba de constituir un claro desafío al espíritu militar, pues cantábamos y tocábamos en el mismo cuerpo de guardia. Sigo manteniendo relación con varios de aquellos compañeros, aunque ninguno se acabó dedicando a la música ni, por supuesto, se reenganchó al ejército.

P: Esa primera vivencia con músicos de culturas distintas pudo ser, quizás, lo que despertara en ti el interés por conocer los ritmos de otras partes del mundo. ‘Corazón Loco’, tu programa de Radio3, estaba dedicado a la música afrocubana. ¿Qué tal fue tu paso por la pecera?

R: Fue una experiencia intensa, y un auténtico reto, ya que en aquel momento apenas había material o documentación disponible sobre esta música. La radio, sí me resultaba familiar, porque llevaba años visitando las diferentes emisoras, cantando en directo y hablando con los oyentes. Y, en cuanto a los compañeros, había gente muy valiosa; no sé de quién pudo partir la idea de dinamitar aquello.


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